Tuesday, December 23, 2003

Silla eléctrica
Me gustaría morir en la silla eléctrica, a upa de alguien. Me gustaría que suene a chicharrón, que huela a chicharrón y verle salir el alma como una nubecita de vapor entrando por mi nariz, mojándome las papilas, condensándose en los pelitos nasales, hasta formar una gota de muerto, de alma que en lugar de cielo encontrará con suerte un carilina.

Verbo del mes: “lamber”

En todos sus tiempos.
Lambida, lambémonos, lambeme todo, de arriba abajo, de derecha a izquierda, babeando la alfombra de yute.

Lamber, escrito en arial bold en cartelitos que se acercan y se alejan como en Plaza Sésamo.
Lambida, lambeteada. Hacé de mi ombligo una pelopincho con tu baba y que naden los restitos de empanada de carne cortada a cuchillo.

Fui a bailar. El pedo de gancia me pone los ojos rojos como si hubiera soldado con la autógena. Fui a la barra, había una mina que pintaba bien de atrás, tenía el pelo ondulado parecido al gauchito Gil. Me puse al lado, me miró, la miré, la música me encegueció, era Antonio Ríos. “Nunca me faltes, que sin tu amor, yo no soy nadie”, le dije. Le escupí la nariz sin querer.
La mina sacó la lengua y se limpió la saliva, la mia.
Listo.

Soy prejuicioso. La gente de capital no me gusta mucho, y de ese grupo, las minas de clase media menos. Es la actitud. Un ejemplo: estaba en el 32 que tomé en Puente La Noria y va por la ribera del riachuelo, subió una morocha, pidió el boleto y me impactó. Tenía la boca de Rosario Lufrano. Llena de dientes, gorditos, enteros, los tenía todos, comia chicle, los dientes le hacían flexiones. Se levantó en Fiorito, yo también. Cuando bajaba le dije de atrás: “te lambería todo el comedor”. Se llama Maricsa, con “x”.
Se los lambí nomás.

La violencia queda bien cuando estalla y salpica las paredes recordando a Kandinsky. La violencia queda bien cuando la sangre es roja, perlada, sangre de gente bien. La sangre de pobre es amarronada y tiene olor.
Hiede.
Es como una vagina. Las mucamas la tienen mojada la mayor parte del tiempo, pero es una humedad engañosa, no es humedad de frotarse, de soñar con que el patrón las hinque, es, la más de las veces, transpiración o pinolux. En cambio las patronas la tienen seca y perfumada, depilada a lo Barakus. Nunca caótica y tropical . Unas por más, otras por menos.
Qué vida perra.