Silla eléctrica
Me gustaría morir en la silla eléctrica, a upa de alguien. Me gustaría que suene a chicharrón, que huela a chicharrón y verle salir el alma como una nubecita de vapor entrando por mi nariz, mojándome las papilas, condensándose en los pelitos nasales, hasta formar una gota de muerto, de alma que en lugar de cielo encontrará con suerte un carilina.
